
Tras la terrible historia de la bruja lingüística dejando a Berto convertido en estatua, los chicos no pueden dormir tranquilos, y menos Marcos, ya que fue técnicamente por su culpa.
A Marcos cada vez le duele más el estómago. Una noche de julio, el cinco para ser exactos, Andrés decidió llamar a todos para preparar un plan para salvar a Berto.
El seis de julio, tras largas deliberaciones, los chicos trazaron un plan y decidieron que partirían hacía el castillo de las Matemáticas en su busca.
Los chicos se levantaban al alba para estudiar, estudiaban de todo, desde sumas y restas hasta ecuaciones. De ahí en adelante, los chicos estudiarían todas las asignaturas y todos los libros que tenían a su alcance.
Ya solo faltaban ocho días para su partida, los chicos estaban muy nerviosos, así que decidieron estar un día entero descansando. Lucía se fue de camping con su madre, Andrés fue al trabajo de su padre, Marcos fue al psicólogo y le dieron unas pastillas para el dolor de estómago y mejoro bastante, Carmen se fue de compras con Luis.
Al día siguiente todos volvieron mucho más calmados y concentrados, sobre todo con mucho mejor humor.
Los seis últimos días fueron de lo más divertidos, pero en algunos momentos se veía el miedo reflejado en sus caras.
Llegó el día, todos llegaron muy pronto al árbol y ahora era donde el miedo era el protagonista.
Se pusieron en marcha y nada más entrar en el bosque, sufrieron un pequeño accidente, ya que estaban en guerra los gnomos y los duendes.
A Lucía le dio una flecha en el brazo, pero consiguieron curar la herida a tiempo. En cuanto le pusieron las vendas a Lucía, apareció el camino hacía el castillo de las Matemáticas. Consiguieron acertar el camino y les llevó a la primera habitación, pero no tuvieron que atravesar el castillo para llegar hasta Berto. ¡Estaban en la sala donde se encontraba Berto! .
Echaron un vistazo por la sala, pero todas las miradas de miedo y espanto se fijaron en la estatua de Berto. Cuando las estatuas volvieron a la vida, Berto les dedicó una sonrisa de oreja a oreja.
Ya no había tiempo de echarse atrás, en cuanto pensaron estas palabras, se formuló la pregunta, pero esta vez habló una estatua diferente. No era ningún Dios, era una serpiente. Habló con voz grave y formuló la pregunta: ¿Qué figura geométrica es un balón de fútbol de reglamento y por qué figuras está formado?.
Los chicos se quedaron boquiabiertos, ninguno se sabía la pregunta y Berto no les podía ayudar.
De repente Marcos dijo: -Un balón de reglamento es un poliedro que a su vez está compuesto por hexágonos y pentágonos.
Todos se quedaron estupefactos, hasta la estatua se quedó boquiabierta.
La estatua dijo: - ¡Me cachis!, la respuesta es sí, podéis liberar a Berto.
Los chicos corrieron a abrazar a Berto, todas las estatuas estaban furiosas.
Salieron con Berto de la habitación y está vez no fueron a la habitación final, si no que cada uno se despertó en su cama.
-¡Que raro! pensaron, no nos dormimos para llegar al castillo de las matemáticas.
Ninguno pudo quedarse más tiempo despierto, pero cuando volvieron a dormirse se encontraron delante de la cueva de Berto. Todos se abrazaron y sonrieron, estaban alegres y cansados. A la mañana siguiente, cuando se despertaron y fueron a la casa de Berto, todos coincidieron en lo mismo:
¡HABÍAN CONSTRUIDO UN MUNDO DE FANTASÍA!
Despiertos o dormidos.
Raúl Sánchez Suárez, Sergio Sánchez Vallés y Marina Illescas Garate . Curso: 1º B ESO
A Marcos cada vez le duele más el estómago. Una noche de julio, el cinco para ser exactos, Andrés decidió llamar a todos para preparar un plan para salvar a Berto.
El seis de julio, tras largas deliberaciones, los chicos trazaron un plan y decidieron que partirían hacía el castillo de las Matemáticas en su busca.
Los chicos se levantaban al alba para estudiar, estudiaban de todo, desde sumas y restas hasta ecuaciones. De ahí en adelante, los chicos estudiarían todas las asignaturas y todos los libros que tenían a su alcance.
Ya solo faltaban ocho días para su partida, los chicos estaban muy nerviosos, así que decidieron estar un día entero descansando. Lucía se fue de camping con su madre, Andrés fue al trabajo de su padre, Marcos fue al psicólogo y le dieron unas pastillas para el dolor de estómago y mejoro bastante, Carmen se fue de compras con Luis.
Al día siguiente todos volvieron mucho más calmados y concentrados, sobre todo con mucho mejor humor.
Los seis últimos días fueron de lo más divertidos, pero en algunos momentos se veía el miedo reflejado en sus caras.
Llegó el día, todos llegaron muy pronto al árbol y ahora era donde el miedo era el protagonista.
Se pusieron en marcha y nada más entrar en el bosque, sufrieron un pequeño accidente, ya que estaban en guerra los gnomos y los duendes.
A Lucía le dio una flecha en el brazo, pero consiguieron curar la herida a tiempo. En cuanto le pusieron las vendas a Lucía, apareció el camino hacía el castillo de las Matemáticas. Consiguieron acertar el camino y les llevó a la primera habitación, pero no tuvieron que atravesar el castillo para llegar hasta Berto. ¡Estaban en la sala donde se encontraba Berto! .
Echaron un vistazo por la sala, pero todas las miradas de miedo y espanto se fijaron en la estatua de Berto. Cuando las estatuas volvieron a la vida, Berto les dedicó una sonrisa de oreja a oreja.
Ya no había tiempo de echarse atrás, en cuanto pensaron estas palabras, se formuló la pregunta, pero esta vez habló una estatua diferente. No era ningún Dios, era una serpiente. Habló con voz grave y formuló la pregunta: ¿Qué figura geométrica es un balón de fútbol de reglamento y por qué figuras está formado?.
Los chicos se quedaron boquiabiertos, ninguno se sabía la pregunta y Berto no les podía ayudar.
De repente Marcos dijo: -Un balón de reglamento es un poliedro que a su vez está compuesto por hexágonos y pentágonos.
Todos se quedaron estupefactos, hasta la estatua se quedó boquiabierta.
La estatua dijo: - ¡Me cachis!, la respuesta es sí, podéis liberar a Berto.
Los chicos corrieron a abrazar a Berto, todas las estatuas estaban furiosas.
Salieron con Berto de la habitación y está vez no fueron a la habitación final, si no que cada uno se despertó en su cama.
-¡Que raro! pensaron, no nos dormimos para llegar al castillo de las matemáticas.
Ninguno pudo quedarse más tiempo despierto, pero cuando volvieron a dormirse se encontraron delante de la cueva de Berto. Todos se abrazaron y sonrieron, estaban alegres y cansados. A la mañana siguiente, cuando se despertaron y fueron a la casa de Berto, todos coincidieron en lo mismo:
¡HABÍAN CONSTRUIDO UN MUNDO DE FANTASÍA!
Despiertos o dormidos.
Raúl Sánchez Suárez, Sergio Sánchez Vallés y Marina Illescas Garate . Curso: 1º B ESO


2 comentarios:
Queridos niños: ¡Cómo he me reído con vuestra historia!. Habéis unido, imaginación, aventura, amistad y...para rematar la jugada habéis puesto como elemento salvador un balón de futbol. Muy divertido, de verdad
Es un cuento ameno, enjabonado de palabras espontáneas y soñadoras.
Me alegro que chavales de 1º ESO escribáis así
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