La historia comienza con un jovencito, que se llamaba Carlos al que le trataban muy mal sus “amigos”, un día encontró una vara que tenía poderes y él no sabía que le pasaba.Cayó una ciudad que estaba en guerra. Los soldados de uno de los ejércitos le querían capturar porque tenía esa vara.
Una persona, Kiro, llegó para salvarle y le dijo cuál era su misión en esa época.
Su misión era llevar la vara a su verdadero dueño, que era el rey del Kun – Fú.
Carlos estaba preocupado y preguntó:
- ¿Qué le ha pasado al rey como para perder esta vara?
- Fue víctima de una trampa en un duelo contra el rey de el ejército, Toki, que te acaba de intentar capturar, el ejército es del pueblo Atiko.
Carlos y Kiro comenzaron la aventura de devolver la vara a su legítimo dueño. Emprendieron su camino cruzando las minas de Romia, que estaban dentro de la montaña Fieldgarht. Allí vieron algo muy extraño, una estatua del rey Kun – Fú. Pensaron que en esas cuevas podría estar él. Entraron a una habitación, donde había un ataúd. De repente sintieron un temblor en el suelo y muchos ruidos extraños. Segundos más tarde, alguien calló desde un agujero que había en el techo, desde el segundo piso. Era el rey Kung – Fú. Carlos le dio la vara y ahora, tenían que salir de allí. Antes de salir de la habitación, una flecha se clavó en la puerta de madera…
-¡Murroks! – dijo el rey Kun – Fú
-¿Murroks? – se extrañó Carlos.
-Los murroks son criaturas salvajes con ganas de comer carne humana, tengan hambre o no.
Cuando llegaron a la habitación todos los murroks, el rey Kun – Fú sacó su vara e hizo un hechizo de fuego y todos los murroks ardieron y cayeron como moscas. Después salieron y fueron a por el rey del ejército Atiko. Carlos aprendió muchos hechizos y ataques de kun – fu y al final entre el rey Kun – Fú , Carlos y Kiro, con todo el ejército de un amigo del rey Kun – Fú, ganaron la batalla contra el ejército Atiko. Carlos se desmayó y despertó en su época a la que sus “amigos” seguían maltratándole, y el creía que todo eso fue un sueño, pero en realidad no era a soldados a los que había derrotado, si no a sus “amigos”…
Fin de la gran historia de Carlos.
JAVIER FERRER y RICHARD LIU (3º ESO A)


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