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martes, 27 de enero de 2009

AÑO 2537

En el año 2537 d.c. una raza de alienígenas hostiles llega a la Tierra. Sus intenciones: robar toda la materia prima del planeta y seguir causando el caos por todo el Universo. Las naciones se aliaron, mantuvieron grandes batallas, utilizaron todo el armamento nuclear del Planeta. Pero era sólo empeorar las cosas. No había nada que frenase el rápido avance de los invasores, en apenas cuatro años se han hecho con el control desde China hasta Francia y desde Canadá hasta México.

Tras caer las grandes potencias militares del planeta, un grupo de soldados de élite (principalmente españoles, argentinos y alemanes) frenan su avance. Debido a la avanzada tecnología de los alienígenas, toda resistencia es inútil pero eso a nuestros guerreros les importaba poco e irían a muerte por defender su planeta, ese ejército que se revela al control alienígena está liderada por Juan Jiménez, un soldado de la Corona Española que se niega a que los aliens entren a su país y que quiere implantar la paz mundial sumiendo a los aliens en el olvido. En la frontera de los Pirineos se libra la batalla, mientras tanto Benito Pérez, nuestro mejor piloto, trae desde Groenlandia (el último refugio de los grandes científicos y nobles que quedan con vida) un nuevo cargamento de armas con un gran poder destructivo que les servirán a nuestros héroes para resistir los ataques extraterrestres un tiempo al menos pero cuando su nave sobrevolaba Francia, es atacado por dos naves enemigas de reconocimiento. Benito al no poder luchar contra ellos se ve obligado a soltar el cargamento de armas permitiéndole huir a lugar seguro.

Una vez en el cuartel.
Juan: Benito, ¿Cómo ha ido la misión? Benito: Lo siento general, sobre Francia, dos naves enemigas me interceptaron y para poder evitarlas tuve que soltar el armamento. Juan: Bueno, al menos no te han matado.
Benito: Ya, pero si queremos recuperar las armas hay que entrar en territorio enemigo y no será fácil.
Juan: No te preocupes las recuperaremos antes de que sepan que hemos estado allí, dispondremos a algunos soldados y partiremos de inmediato.Ese cargamento es demasiado importante para dejarlo en territorio alien.

José García: ¡ Nos atacan ¡ Se oyen disparos lejanos en el horizonte, los aliens han encontrado el cuartel.
Juan : A las armaaas. Benito coge un caza y dales su merecido a esos cabeza de pepino.
Benito: A sus órdenes, señor. Los aliens atacan con sus cazas pequeños y rápidos pero nuestros héroes están preparados. Nuestras metralletas, aviones y tanques los matarán.


La batalla se prolonga durante cuatro horas (Juan en la torre, Benito en el caza y la unidad de blindados en los tanques les derrotan) aunque las bajas son inevitables.

Juan: Compañeros de armas, esta tarde nuestro cuartel ha sido descubierto y no a mucho tardar vendrán tropas y tropas de aliens, por eso nuestra prioridad es encontrar las armas perdidas en Francia y avanzar contra la conquista . ¿Algún voluntario para acompañar a Benito en esta misión?

José García: Yo iré, señor.
Paco Pérez: Yo también.
Juanjo : Y yo.

Juan : ¿Alguno más ? Yo iría pero tengo que quedarme a proteger el cuartel.

Dicho esto Benito, José, Paco y Juanjo subieron en una nave de los más rápidos del planeta y una vez sobrevolaron el bosque, aterrizaron en un pequeño claro donde nuestros hombres ya bien armados salieron a buscar las armas, la misión transcurrió sin problemas, pero no iba a ser tan fácil cuando se disponían a subir el cargamento les empezaron a disparar los invasores.

Juan: Proteged la mercancía.

José : ¡Graaanaadaaa...!

Tras la explosión de la granada los aliens retrocedieron un momento y fue el tiempo justo para asegurar la carga y despegar pero al rato, los potentes radares de la nave de Benito, captaron una gran masa de naves aliens dirigiéndose al cuartel, tras esto Benito llama urgentemente al cuartel.

Nicolás: Aquí Nicolás ¿Qué quieres Benito?
Benito: Un gran número de naves aliens se dirigen hacia vosotros, tenéis que prepararos.

Nicolás: ¿De qué ejército estamos hablando?

Benito: Del suficiente para arrasar nuestro cuartel siete veces.

Nicolás: Recibido.

Una vez en el cuartel.
Juan: Saludos ,Benito, ¿Traes las armas?
Benito: Sí, pero no podemos luchar con lo que se dirige a nosotros.

Juan: Ya verás como si, traed el cargamento.

Los hombres de Juan depositan la enorme caja de metal en el centro del hangar principal.

Juan: Soldados, ante ustedes está lo que nos hará ganar la guerra a los aliens y mandarlos a su galaxia de nuevo.

Juan procede a poner la contraseña que abre la caja y de su interior salió una especie de mole decorada con la típica insignia de los marines ya muertos todos.

Pepe: Y esa especie de misil nos librará del control alienígena.

Juan: si se ha codificado con el ADN de los aliens, los exterminará a todos, se desintegrarán al instante, la onda expansiva de la bomba cubrirá el planeta y solo matará aliens, la Naturaleza no sufrirá ningún daño y nos traerá la paz.

Nicolás: los aliens están a quince minutos de aquí.

Juan: ¡No hay tiempo que perder; activad la bomba, cargadla en el cañón y apuntad a los enemigos!
José: Juan, tenemos problemas.

Una especie de terremoto empezó a tirar todo al suelo, mientras una especie de tanque con un taladro entraba en el cuartel por el suelo. La bomba caía al suelo y Juan, que transportaba la bomba, la detonó; ésta tapó el cielo y poco a poco rodeó el mundo haciendo que todos los alinees se derritiesen por el paso de esta preciosa aurora. Pero nuestros héroes nunca verían esto, pues todos murieron en la detonación de la bomba, no obstante siempre serán recordados y alzados monumentos en su nombre.


Fernando Salor y Luis Manuel Torres (BACH)

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