
Un 31 de enero de 1994, mi querida madre María Jesús me dio a luz en el hospital de Salamanca, con buen peso y estatura. Ya con tres años lo que más me gustaba era jugar al fútbol sin parar con mis primos, padres…y… es que al no tener hermanos, pasaba casi todo el tiempo jugando. Pero con cinco años me tocaba ir al colegio y tener menos tiempo para hacer lo que más me gustaba. Tuve suerte de encontrarme con amigos a los que también le gustaba el fútbol como a mí, y todos los días deseábamos salir al recreo para poder jugar un partido aunque en esa época me gustaba el colegio.
Con dos años más a mi madre y mi padre no les gustaba la idea de que nada más salir del cole hiciera los deberes y después me fuera a jugar al futbol, por eso me apuntaron a clases de música. Yo estaba muy nervioso porque aunque me encanta cantar no sabía qué iba hacer en esas clases. Al principio me gustaba pero a mi segundo año yendo a clases me tocaba elegir un instrumento, fue el teclado. Al tiempo de aprender a tocarlo me tocaba ir a un concierto a enseñarlo y ahí estaba el problema, porque yo me ponía muy nervioso al ver a tanta gente mirándome y a mi segundo concierto ese año, les dije a mis padres que quería dejarlo. Era superior a mí, tanto protagonismo me agobiaba.
Entonces con nueve años me apunte a fútbol sala en donde yo vivía, Santa Marta de Tormes (Salamanca). Y sólo me dedicaba a ir al cole,jugar al fútbol e ir con mis amigos. Estuve jugando a fútbol sala ese año, porque al siguiente empezaría a jugar al fútbol siete.
A partir de entonces me propuse que quería ser futbolista o llegar a algún buen equipo y, aunque mis padres me decían, y me siguen diciendo que, lo mas importante eran los estudios, yo ya me tenía marcada una meta y la tenía que conseguir.
Mis dos primeros años fueron de asentamiento al fútbol en un campo grande… pero el año que era alevín de segundo año fue un año clave para mi ascensión futbolística. En ese año conseguí ir a la selección de Salamanca sub-12 y Castilla y León, pero sobre todo el que me subieran de alevines a infantiles de segundo año (dos categorías más)y gracias a dos entrenadores, pero, sobre todo gracias a mis amigos llamados Mario y Sorber, consiguieron que me dejaran jugar en ese equipo, que, estaba en la máxima categoría de infantiles de Castilla y León. A partir de entonces dejé un poco de lado el colegio (sin descuidarme) y me centré en el fútbol.
Aquel año con trece me costó mucho adecuarme pero lo conseguí y terminé con muy buena actuación en la liga y, prueba de ello fue que me llamó el Átlético de Madrid para jugar un torneo.
No me lo creía, porque todos los años veía en la tele jugar a estos chavales y ahora ser yo uno de ellos… No era fácil pero la verdad es que lo superé y con nota porque me dijeron que les guste y probablemente me llamarían para venir la siguiente temporada si seguía así.
Al inicio de la temporada siguiente Sorber, mi entrenador, me dijo que este año tenía que ser para mi expansion total, porque si no me iba al Atlético de Madrid como mínimo me iría al Valladolid y que él me iba a ayudar en todo para que yo me fuera a jugar al fútbol a un buen equipo. Además de depositarme la capitanía del equipo. Yo no debía decepcionarle y aunque empezé regular en la temporada finalmente relicé la mejor de mi vida. Conseguí ir a las selecciones de Salamanca sub-15 y a la de Castilla y León jugando todos los partidos con ellas.
Al final me llegaron las ofertas y me tocaba decidir, máximos candidatos Valladolid o Atlético de Madrid. Nos costo a mis padres y a mi pero al final decidimos el Atlético de Madrid. Iba a ser duro pero había que intentarlo.
Ahora me encuentro con catorce años jugando en el Atlético de Madrid, en un colegio de Madrid y lejos de mi casa. He hecho nuevos amigos y tengo nuevos compañeros de equipo y profesores. Y aunque se tengan malos momentos pensando en cosas de donde tu vivías te recuperas porque te das cuenta de que cuando era pequeño moría por estar donde he llegado. Pero también uno no se puede dormir y tiene que dar lo máximo cada día porque igual que estoy yo aquí tu puedes ocupar mi sitio.
Por ultimo doy un consejo: “Nunca te des por vencido en tus sueños, y más con el fútbol porque es lo mejor del mundo poder hacer lo que más le gusta a uno”.
JAIME GONZÁLEZ (3º ESO)
Con dos años más a mi madre y mi padre no les gustaba la idea de que nada más salir del cole hiciera los deberes y después me fuera a jugar al futbol, por eso me apuntaron a clases de música. Yo estaba muy nervioso porque aunque me encanta cantar no sabía qué iba hacer en esas clases. Al principio me gustaba pero a mi segundo año yendo a clases me tocaba elegir un instrumento, fue el teclado. Al tiempo de aprender a tocarlo me tocaba ir a un concierto a enseñarlo y ahí estaba el problema, porque yo me ponía muy nervioso al ver a tanta gente mirándome y a mi segundo concierto ese año, les dije a mis padres que quería dejarlo. Era superior a mí, tanto protagonismo me agobiaba.
Entonces con nueve años me apunte a fútbol sala en donde yo vivía, Santa Marta de Tormes (Salamanca). Y sólo me dedicaba a ir al cole,jugar al fútbol e ir con mis amigos. Estuve jugando a fútbol sala ese año, porque al siguiente empezaría a jugar al fútbol siete.
A partir de entonces me propuse que quería ser futbolista o llegar a algún buen equipo y, aunque mis padres me decían, y me siguen diciendo que, lo mas importante eran los estudios, yo ya me tenía marcada una meta y la tenía que conseguir.
Mis dos primeros años fueron de asentamiento al fútbol en un campo grande… pero el año que era alevín de segundo año fue un año clave para mi ascensión futbolística. En ese año conseguí ir a la selección de Salamanca sub-12 y Castilla y León, pero sobre todo el que me subieran de alevines a infantiles de segundo año (dos categorías más)y gracias a dos entrenadores, pero, sobre todo gracias a mis amigos llamados Mario y Sorber, consiguieron que me dejaran jugar en ese equipo, que, estaba en la máxima categoría de infantiles de Castilla y León. A partir de entonces dejé un poco de lado el colegio (sin descuidarme) y me centré en el fútbol.
Aquel año con trece me costó mucho adecuarme pero lo conseguí y terminé con muy buena actuación en la liga y, prueba de ello fue que me llamó el Átlético de Madrid para jugar un torneo.
No me lo creía, porque todos los años veía en la tele jugar a estos chavales y ahora ser yo uno de ellos… No era fácil pero la verdad es que lo superé y con nota porque me dijeron que les guste y probablemente me llamarían para venir la siguiente temporada si seguía así.
Al inicio de la temporada siguiente Sorber, mi entrenador, me dijo que este año tenía que ser para mi expansion total, porque si no me iba al Atlético de Madrid como mínimo me iría al Valladolid y que él me iba a ayudar en todo para que yo me fuera a jugar al fútbol a un buen equipo. Además de depositarme la capitanía del equipo. Yo no debía decepcionarle y aunque empezé regular en la temporada finalmente relicé la mejor de mi vida. Conseguí ir a las selecciones de Salamanca sub-15 y a la de Castilla y León jugando todos los partidos con ellas.
Al final me llegaron las ofertas y me tocaba decidir, máximos candidatos Valladolid o Atlético de Madrid. Nos costo a mis padres y a mi pero al final decidimos el Atlético de Madrid. Iba a ser duro pero había que intentarlo.
Ahora me encuentro con catorce años jugando en el Atlético de Madrid, en un colegio de Madrid y lejos de mi casa. He hecho nuevos amigos y tengo nuevos compañeros de equipo y profesores. Y aunque se tengan malos momentos pensando en cosas de donde tu vivías te recuperas porque te das cuenta de que cuando era pequeño moría por estar donde he llegado. Pero también uno no se puede dormir y tiene que dar lo máximo cada día porque igual que estoy yo aquí tu puedes ocupar mi sitio.
Por ultimo doy un consejo: “Nunca te des por vencido en tus sueños, y más con el fútbol porque es lo mejor del mundo poder hacer lo que más le gusta a uno”.
JAIME GONZÁLEZ (3º ESO)


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