
Todo era normal aquella noche del 4 de Julio. Las casas, los coches, la gente…
Alejandro quedó con unos amigos en el Parque Del Monte. Se tiraron de “ji ji ja já” hasta las 11 de la noche. Pronto vieron algo en el cielo. Pero, lo ignoraron. A los 10 minutos una lluvia de meteoritos de un extraño color morado se abalanzaba sobre ellos. El pánico se extendió por todo Del Monte. El impacto creó una onda expansiva que envolvió a toda la localidad.
Fuego, sangre, dolor, sufrimiento… Parecía el apocalipsis. En los cráteres no había tocas, no, sino naves a una temperatura alarmante que, literalmente, echó raíces. El parque se despejó al instante. Y de donde estaban los árboles y las plantas surgieron unas plantas, si se pueden llamar así, de un tono similar al de los meteoritos con forma de palas y ondulándose y agitándose como serpientes.
-No puede ser.-dijo Alejandro.
La invasión Mofense había comenzado y la única forma de pararla era desde el interior.
Alejandro se tiró al suelo y comenzó a temblar. Estaba recibiendo información que un superviviente de un remoto planeta víctima de Mofe, estéril, seco, sin vida, le estaba enviando.
Los mofenses se alimentan de vida de cualquier tipo y buscan por los 13 universos los planetas más fértiles para comérselos.
Recibió armas de tecnología punta alienígena y buscó a sus amigos para que le ayudasen.
Todos preparados y dispuestos a lo que sea, se dirigieron hacia el parque y la sede principal de Mofe en La Tierra.
Como en un videojuego, se pusieron a disparar a todo bicho alien viviente y consiguieron llegar a la entrada. Alejandro recibió también una especie de reloj con el ADN de cada una de las especies de La Vía Láctea.
Se convirtió en un ser verde y negro que se fusionó con la puerta electrónica de la entrada y logró abrirla.
Burlando la seguridad, llegaron al núcleo de la sede y pusieron un explosivo en él.
Salieron disparados y en pocos minutos estaban fuera. La sede explotó y hubo un destello fugaz. Cuando lograron volver a ver todo seguía igual que siempre y no quedaba rastro de los mofenses.
Autor: Sergio Garayalde Barrilero (1º ESO-A)
Alejandro quedó con unos amigos en el Parque Del Monte. Se tiraron de “ji ji ja já” hasta las 11 de la noche. Pronto vieron algo en el cielo. Pero, lo ignoraron. A los 10 minutos una lluvia de meteoritos de un extraño color morado se abalanzaba sobre ellos. El pánico se extendió por todo Del Monte. El impacto creó una onda expansiva que envolvió a toda la localidad.
Fuego, sangre, dolor, sufrimiento… Parecía el apocalipsis. En los cráteres no había tocas, no, sino naves a una temperatura alarmante que, literalmente, echó raíces. El parque se despejó al instante. Y de donde estaban los árboles y las plantas surgieron unas plantas, si se pueden llamar así, de un tono similar al de los meteoritos con forma de palas y ondulándose y agitándose como serpientes.
-No puede ser.-dijo Alejandro.
La invasión Mofense había comenzado y la única forma de pararla era desde el interior.
Alejandro se tiró al suelo y comenzó a temblar. Estaba recibiendo información que un superviviente de un remoto planeta víctima de Mofe, estéril, seco, sin vida, le estaba enviando.
Los mofenses se alimentan de vida de cualquier tipo y buscan por los 13 universos los planetas más fértiles para comérselos.
Recibió armas de tecnología punta alienígena y buscó a sus amigos para que le ayudasen.
Todos preparados y dispuestos a lo que sea, se dirigieron hacia el parque y la sede principal de Mofe en La Tierra.
Como en un videojuego, se pusieron a disparar a todo bicho alien viviente y consiguieron llegar a la entrada. Alejandro recibió también una especie de reloj con el ADN de cada una de las especies de La Vía Láctea.
Se convirtió en un ser verde y negro que se fusionó con la puerta electrónica de la entrada y logró abrirla.
Burlando la seguridad, llegaron al núcleo de la sede y pusieron un explosivo en él.
Salieron disparados y en pocos minutos estaban fuera. La sede explotó y hubo un destello fugaz. Cuando lograron volver a ver todo seguía igual que siempre y no quedaba rastro de los mofenses.
Autor: Sergio Garayalde Barrilero (1º ESO-A)


5 comentarios:
¡¡¡¡Cómo mola el cuento!!!!. La imaginación tuya es desbordante. Un abrazo, sigue así chavalote
¡El cuento es genial,!
por eso te he puesto un "sobre".Te lo mereces un monton.¡sigue así!
tu imaginaciòn llega bastante lejos. sigue así
he leido el cuento muchas veces.
me sigue impresionando tu imaginacion¡genial!
(y aunque me conoces soy anonimo)
no es la 1ª vez que te escribo tienes una imaginacion muy buena y por eso es así tu forma de ser: imaginativo, puro, y noble.
soy el anonimo que conoces un poco despues de haber llegado a este cole....sigue asi.
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