Un día de verano de 2008, en el municipio de Madrid, en concreto en el barrio del Soto de Mostotes, estaban jugando un grupo de chavales de edades entre 13-16 años en los famosos campos de “Iker Casillas”, y en ese mismo lugar estaban jugando en otro campo el equipo del Real Madrid juvenil.Cuando llegaron un grupo de niños formado por tres personas de color negro, dos chinos, y un marroquí.
Cuando el grupo de chavales de trece a dieciséis los vieron,
se dijeron unos a otros: mirad a esos inmigrantes, en tono desagradable. “No los dejamos jugar ni de coña”.
Cuando se acercaron los inmigrantes, preguntaron:
- ¿Podemos jugar con vosotros?
Y la respuesta fue:
- Pero de que vais, venís a nuestro país sin papeles y encima
molestáis a los Españoles…Iros de aquí y no se os ocurra volver porque sino lo pagareis muy caro.
Los inmigrantes se dieron media vuelta y se fueron a pedir jugar a otro campo del recinto.
Los inmigrantes se sentaron en las gradas que había enfrente del campo en el que estaban los jugadores del Real Madrid juvenil, y les dijeron:
-¿Queréis echar un partido con nosotros?
La respuesta de los inmigrantes fue:
- “Si, gracias”.
Se pusieron a hacer equipos mezclados entre los jugadores del Madrid juvenil y los inmigrantes; y se pusieron a jugar.
Cuando los chavales de trece a dieciséis años los vieron a los inmigrantes que jugaban con los juveniles del Real Madrid, se dijeron unos a otros:
- Hala mirad a los moros y los negros esos, están jugando con los del Madrid vamos a jugar nosotros también.
Cuando llegaron donde estaban jugando los del Madrid y los moros, negros y chinos les dijeron los juveniles
- ¿Qué?, ahora sí que queréis jugar con los inmigrantes. Como decís vosotros no. Pues ahora ellos no van a jugar con vosotros, ni nosotros con vosotros tampoco así que iros a jugar a vuestro campo y dejar en paz a personas con dos dedos de frente.
Los chavales se fueron a jugar a otra parte resentidos de no haber dejado jugar a los inmigrantes antes. Y así se les dio una lección de generosidad y compañerismo con otras personas, que aunque no sean de tu misma cultura o de misma religión; tienen derecho a hacer las mismas cosas que ellos.
ÁLVARO FERNÁNDEZ
ÁLVARO GUTIÉRREZ


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