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jueves, 29 de enero de 2009

UNA LECCIÓN DE HUMILDAD

Un día de verano de 2008, en el municipio de Madrid, en concreto en el barrio del Soto de Mostotes, estaban jugando un grupo de chavales de edades entre 13-16 años en los famosos campos de “Iker Casillas”, y en ese mismo lugar estaban jugando en otro campo el equipo del Real Madrid juvenil.
Cuando llegaron un grupo de niños formado por tres personas de color negro, dos chinos, y un marroquí.
Cuando el grupo de chavales de trece a dieciséis los vieron,
se dijeron unos a otros: mirad a esos inmigrantes, en tono desagradable. “No los dejamos jugar ni de coña”.
Cuando se acercaron los inmigrantes, preguntaron:
- ¿Podemos jugar con vosotros?
Y la respuesta fue:
- Pero de que vais, venís a nuestro país sin papeles y encima
molestáis a los Españoles…Iros de aquí y no se os ocurra volver porque sino lo pagareis muy caro.
Los inmigrantes se dieron media vuelta y se fueron a pedir jugar a otro campo del recinto.
Los inmigrantes se sentaron en las gradas que había enfrente del campo en el que estaban los jugadores del Real Madrid juvenil, y les dijeron:
-¿Queréis echar un partido con nosotros?
La respuesta de los inmigrantes fue:
- “Si, gracias”.
Se pusieron a hacer equipos mezclados entre los jugadores del Madrid juvenil y los inmigrantes; y se pusieron a jugar.
Cuando los chavales de trece a dieciséis años los vieron a los inmigrantes que jugaban con los juveniles del Real Madrid, se dijeron unos a otros:
- Hala mirad a los moros y los negros esos, están jugando con los del Madrid vamos a jugar nosotros también.
Cuando llegaron donde estaban jugando los del Madrid y los moros, negros y chinos les dijeron los juveniles
- ¿Qué?, ahora sí que queréis jugar con los inmigrantes. Como decís vosotros no. Pues ahora ellos no van a jugar con vosotros, ni nosotros con vosotros tampoco así que iros a jugar a vuestro campo y dejar en paz a personas con dos dedos de frente.
Los chavales se fueron a jugar a otra parte resentidos de no haber dejado jugar a los inmigrantes antes. Y así se les dio una lección de generosidad y compañerismo con otras personas, que aunque no sean de tu misma cultura o de misma religión; tienen derecho a hacer las mismas cosas que ellos.


ÁLVARO FERNÁNDEZ
ÁLVARO GUTIÉRREZ

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