
Queridos amigos del Colegio Villakor:
Desde que hace varios años, cuando ya había escrito varias obras para adultos, decidí dedicarme a escribir también para lectores más jóvenes, quise moverme por tres vertientes de la literatura que me han gustado desde niño: la aventura, el misterio y, sobre todo, lo fantástico en su variante terror. La novela «Codex Nigrum» pertenece al último apartado. Lo que me propuse desde que empecé a moverme por el difícil territorio de eso que algunos llaman con injustificado desdén «literatura juvenil» y que yo denomino «literatura adulto-juvenil», fue tratar a los lectores con tanto respeto como me sentía tratado cuando leía en esa época de mi vida: ofrecer tramas bien construidas, con un lenguaje cuidado, atmósfera atractiva, personajes interesantes, y hacerlo de tal modo que el libro no se cayera de las manos de quienes habitualmente leen poco, y quienes leen más se dieran cuenta del esfuerzo literario que hay detrás de cada obra.
En este sentido estoy satisfecho de «Codex Nigrum», donde traté por primera vez el tema del satanismo. Ambienté la novela en Roma por dos motivos. Uno es que se sabe que la «capital europea del satanismo» es la bella Turín, también en Italia, pero quise rehuir esa convención; el otro motivo fue que Roma es la ciudad donde se encuentra el centro o el eje de la Iglesia, y me parecía perfecto contraponer a esa figura la idea del satanismo, y más aún situando allí, como he hecho, un congreso sobre el tema. Pensé que el contraste funcionaría bien. Por debajo del argumento y del satanismo hay otra cuestión que me gustaría os interesara: «Codex Nigrum» trata sobre el escepticismo, sobre las dudas, y el personaje principal acude a ese congreso con el propósito de demostrar con su ponencia que el demonio no existe. Pero una vez allí, todo se complica para él y es objeto de una serie de manifestaciones diabólicas que comienzan cuando las imágenes de un antiguo cuadro aparecen alteradas en una pequeña iglesia romana. Sus convicciones se ven seriamente afectadas. A ello hay que añadir, entre otras cosas, un congresista experto en satanismo, el secreto que se oculta en dicha iglesia, la existencia de un tratado medieval que recoge todo el saber acumulado desde la Antigüedad acerca del diablo, y varias situaciones de terror que, espero, os resulten inquietantes.
Estoy seguro de que cuanto más interés pongáis en internaros por las páginas de «Codex Nigrum» descubriréis cosas nuevas, y deseo que podáis pasarlo tan bien al leerla como yo al escribirla, pues difícilmente se puede contagiar nada a los lectores si el autor no lo ha experimentado primero. Así lo espero. Mientras tanto, recibid un cordial saludo.
En este sentido estoy satisfecho de «Codex Nigrum», donde traté por primera vez el tema del satanismo. Ambienté la novela en Roma por dos motivos. Uno es que se sabe que la «capital europea del satanismo» es la bella Turín, también en Italia, pero quise rehuir esa convención; el otro motivo fue que Roma es la ciudad donde se encuentra el centro o el eje de la Iglesia, y me parecía perfecto contraponer a esa figura la idea del satanismo, y más aún situando allí, como he hecho, un congreso sobre el tema. Pensé que el contraste funcionaría bien. Por debajo del argumento y del satanismo hay otra cuestión que me gustaría os interesara: «Codex Nigrum» trata sobre el escepticismo, sobre las dudas, y el personaje principal acude a ese congreso con el propósito de demostrar con su ponencia que el demonio no existe. Pero una vez allí, todo se complica para él y es objeto de una serie de manifestaciones diabólicas que comienzan cuando las imágenes de un antiguo cuadro aparecen alteradas en una pequeña iglesia romana. Sus convicciones se ven seriamente afectadas. A ello hay que añadir, entre otras cosas, un congresista experto en satanismo, el secreto que se oculta en dicha iglesia, la existencia de un tratado medieval que recoge todo el saber acumulado desde la Antigüedad acerca del diablo, y varias situaciones de terror que, espero, os resulten inquietantes.
Estoy seguro de que cuanto más interés pongáis en internaros por las páginas de «Codex Nigrum» descubriréis cosas nuevas, y deseo que podáis pasarlo tan bien al leerla como yo al escribirla, pues difícilmente se puede contagiar nada a los lectores si el autor no lo ha experimentado primero. Así lo espero. Mientras tanto, recibid un cordial saludo.
José María Latorre


3 comentarios:
Buenas, soy Marina de 1ºE.S.O B.
He ledío La Noche de Difuntos y al final creo que es un poco trágico que Alonso se muera, aunque eso lo hace más interesante.
Es muy larga la lectura pero merece la pena.
Es muy entretenido
Pues ami el libro la verdad esque me ha parecido iteresante , aunque yo creo que cuando un personaje veia algo lo describia demasiado y se basaban mucho en detalles tontos , aunque el libro esta bien ya que del tema que va , almenos yo nunca habia leido un libro de ese timo de temas , aunque no esque yo sea muy dada a leer .
Judit Núñez 2ºA
Pues la verdad esque no sabría como decidir mi personaje favorito ya que aunque el libro este bien , a verdad me esperaba otra cosa un poco más emocionante pero supongo que si tuviese que elegir a alguien seria al monje , aue aunque se muere es un personaje que no se me ha llamado un poco más la atención que otros aique, supongo que elijo a ese.
Judit Núñez 2ºA
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