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domingo, 8 de febrero de 2009

CARRERAS CALLEJERAS

Ryan era un chaval que vivía en Kansas, se dedicaba en su tiempo libre, (que era la mayor parte del día) a participar en carreras ilegales en las calles. Tenía un Ford Mustang GTR de 450 CV, le llamaban “el amo” porque nadie le vencía, un día sin más llego otro chaval llamado Robert que tenía pinta de aficionado con sólo un BMW negro, este le retó y apostaron 10 de los grandes (10.000$) y el coche. Robert no era buen corredor, pero venció porque le aflojó los frenos a Ryan y este se estampó contra una casa.

Ryan denunciado por el dueño de la casa tuvo que pagar todos los daños y entre eso y pagar a Robert, perdió toda su fortuna. Y se fue a vivir a Tokio con su tío Richard. Él pensaba ir a una universidad para estudiar como un chico normal, pero cuando descubrió que allí se hacían unas carreras distintas a las de América, en vez de aceleración eran de drift, o de derrapes, volvió a correr. Un chico llamado Peter le enseñó a hacer drift, le prestó un Nissan Skiline y le buscó otros corredores fáciles, en cuanto cogió algo de reputación, Ryan, hizo una carrera apostando el coche sin que lo supiera Peter, y lo ganó.

Con ese coche, un Mitsubishi Evolution IV, fue ganando carreras hasta llegar a competir contra el “amo”, de esa ciudad, (Tokio) no le ganó pero hizo dos carreras más contra otros corredores, para coger más experiencia, y volvió a retarle, esa vez le venció, y fue olvidando un poco las carreras aunque de vez en cuando corría y empezó a llevar una vida más o menos normal en la universidad y se sacó la carrera de mecánico pero nunca se olvidó de Robert. Cuando volvió a Kansas, se hizo su propio coche personalizado y así tener ventaja sobre Robert. Pasaron 7 años y Ryan retó a Robert, que entonces tenía un Pagani Zonda, y se apostaron 300.000$, el coche y no volver a correr, fue una noche de lluvia y de mucho viento, la gente no acudió por la tormenta, y esta vez Ryan escogió el lugar donde se celebraría la carrera y no perdió de vista su coche, a la 1:00 en punto de la madrugada empezó la carrera Robert salió por delante, pero Ryan le adelantó en la primera curva haciendo un drift de los que le había enseñado Peter. Y siguió ganando hasta la meta. Robert se arruinó y tuvo que vender el coche para pagar a Ryan. Este, se olvidó de las carreras para construir un taller y trabajar cómo mecánico.

GONZALO MORANCHEL Y JORGE ROMERO 2º ESO B

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